
Fiel al propósito enmendado
de la cláusula divina,
realmente lucrativa la oferta
y sin que se retire el corazón,
para conceder la vida
a aquel que se le ajuste y sea digno de portarla,
impondré la condición esencial:
Probársela a sí mismo.
E.D.
(traducción de Hernán Vargascarreño)
1 comentario:
que belleza!
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