miércoles, 2 de abril de 2008

Campos de Veniaca




Los campos Veniaca no están alambrados…
Y hay mensajeros por todos lados.
Puede que estos días te cruces con Don Antonio Garrido, viejo anarquista, por los bares de Tribunales o Avenida de Mayo. Cuando te mire a los ojos y te diga “allá en Cañuelas tengo una zanja, vamos ya a sembrarla y comamos de los frutos de esa tierra”, cuidate de lo que suceda en tu alma…en tu tremenda alma humana…

El otro
¿Por qué decir nombres de dioses, astros
espumas de un océano invisible,
polen de los jardines más remotos?
Si nos duele la vida, si cada día llega
desgarrando la entraña, si cada noche cae
convulsa, asesinada.
Si nos duele el dolor en alguien, en un hombre
al que no conocemos, pero está
presente a todas horas y es la víctima
y el enemigo y el amor y todo
lo que nos falta para ser enteros.
Nunca digas que es tuya la tiniebla,
no te bebas de un sorbo la alegría.
Mira a tu alrededor: hay otro, siempre hay otro.
Lo que él respira es lo que a ti te asfixia,
lo que come es tu hambre.
Muere con la mitad más pura de tu muerte.


Rosario Castellanos (México, 25 de mayo de 1925- Tel Aviv, Israel, 7 de agosto de 1974)

1 comentario:

Ana dijo...

ay esta poeta me ha acompañado much tiempo; amo su intensidad